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32 reflexiones para liberar las drogas

domingo, mayo 13th, 2012

Detalle de "Botella voladora" de Sergey Tyukanov

Artículo publicado por Alberto Benegas Lynch en el periódico electrónico Diario de América en Febrero de 2011. Alberto Benegas Lynch es un académico y docente argentino especializado en economía, administración de empresas y análisis económico del derecho; su ideología político-económica se corresponde con el libertarismo y la escuela austríaca de economía.

Estas líneas constituyen el resumen de un trabajo que presenté en la Academia Nacional de Ciencias Económicas de Argentina y que, ampliado y desarrollado, se convirtió en un libro sobre este tema tan espinoso y delicado. Ahora presento el referido resumen en treinta y dos puntos para mi columna semanal en este diario.

1. La tesis o columna vertebral en torno a la cual gira esta presentación estriba en que moralmente no corresponde criminalizar lo que no constituye un crimen. En este sentido, no debe confundirse un vicio por el que una persona se daña a si misma o a su propiedad con una lesión al derecho de terceros, a través de lo cual se daña a otras personas o a sus propiedades.

2. La drogadicción es una tragedia. Habitualmente produce lesiones cerebrales irreversibles, masacre psíquica, distorsión de los sentidos y de la capacidad perceptual. La abstinencia suele estar acompañada de dolores musculares intensos, calambres extendidos por todo el cuerpo, expulsión de abundantes fluidos, escalofríos, notoria disminución de la actividad cerebral, debilitamiento extremo, aumento de la frecuencia respiratoria, dilatación de las pupilas, todo lo cual ocurre en un contexto de tremenda zozobra.

3. La tragedia se pone de manifiesto al observar seres que decimos humanos solo por algunos rasgos externos de quienes están tirados en las calles, desalineados al extremo de la roña, con piernas y brazos que se asemejan a palos de escoba, llenos de venas saltonas y agujereadas por todas partes, rostros desencajados, ojos inyectados en sangre sin expresión, bocas babeantes con labios púrpura resecos y rajados, pieles de un amarillo mortecino, tabiques nasales perforados y generalmente vestidos con colores fúnebres, estampados con calaveras de diversas dimensiones. Esta es la imagen viva de la tragedia, aunque debe puntualizarse claramente que una cosa es el uso y otra el abuso, de mismo modo que no todos los que beben alcohol están en estado de delirium tremens. El poeta que se cree mas inspirado o el operador de Wall Street que se cree mas eficiente consumiendo drogas, no necesariamente están incluidos en el cuadro que acabamos de dibujar.

4. Por las razones que a continuación expondremos, la prohibición de las drogas alucinógenas para usos no medicinales intensifica en grado exponencial la drogadicción y extiende de modo horripilante la tragedia a los que deciden no intoxicarse, del mismo modo que ocurrió con la Ley Seca en EE.UU. que hubo que abrogarla debido a la organización criminal que creó, al aumento colosal del alcoholismo, la muy extendida corrupción de autoridades que generó y los daños y muertes de inocentes que produjo, junto con los costos astronómicos que debieron afrontarse.

5. La prima por el riesgo de operar en ese mercado, hace que el precio de la droga se eleve sustancialmente, generando abultados márgenes de ganancias.

6. Ese precio elevado permite que irrumpan en el mercado las drogas sintéticas, de efectos mucho mas devastadores que las naturales.

7. También los altos precios permiten que aparezca la figura del pusher quien obtiene miles de dólares semanales y que se ubica generalmente a la entrada de los colegios y otros lugares para atraer clientela, especialmente de gente joven.

8. El costo de la escalada, solamente en EE.UU., se ha elevado en un 50.000% desde que empezó la llamada guerra contra las drogas en la década de los setenta, lo cual debe ser sufragado por todos, consumidores y no consumidores de drogas.

9. El comercio en el mercado negro no permite la contención por parte de médicos y de los tribunales en caso de fraude en la venta, a los efectos de evitar castigos.

10. El comercio en el mercado negro obliga a los consumidores a entrar en el circuito criminal, con todos los riesgos que de ello se deriva, lo cual, en algunas oportunidades también dificulta la utilización de drogas para fines terapéuticos.

11. El comercio en el mercado negro tiñe las actividades legítimas a través del lavado de dinero, lo cual oscurece las contabilidades y los registros de los negocios de una y otra característica.

12. Las documentaciones correspondientes atestiguan la monumental corrupción de autoridades policiales, de jueces, gobernantes, militares y agencias encargadas de controlar el mercado de drogas.

13. Cuanto mayor la persecución mas trabajo intensivo se hace el mercado de drogas ya que, por razones de seguridad, los contactos se hacen en forma de red donde cada uno tiene relación con un grupo y así sucesivamente, lo cual incluye a menores por considerárselos no imputables.

14. Cuanto mayor es la persecución en una zona, mayores son los estímulos e incentivos para la extensión del mercado a otras áreas.

15. Cuanto mayores son las dificultades para entrar la droga a un área, mas capital intensiva se vuelve la actividad montando laboratorios locales.

16. Cuanto mayor es la persecución mayor es el número de gente violenta que se contrata en la actividad de las drogas.

17. Cuanto mayor es la persecución, mayor es el número de víctimas inocentes heridas y muertas.

18. En forma creciente se observa la impunidad con que actúan y el interés por parte de los encargados de controlar el mercado de drogas para repartirse los activos de los barones de las drogas y de muchos otros que nada tienen que ver con la drogadicción.

19. Debido a que se trata de una relación contractual voluntaria, en el mercado de drogas no hay víctima ni victimario, por tanto debe recurrirse a la figura del soplón que necesariamente significa abuso de derechos y lesión de libertades, a través del entrometimiento en el secreto bancario, escuchas telefónicas, invasión de domicilio y detención sin juicio previo.

20. Existe una conexión entre los abultados márgenes operativos del negocio de la droga con el terrorismo, en cuanto a la financiación de sus actividades criminales.

21. En muchas ocasiones se presenta una anomalía estadística vía un error de inclusión en cuanto a la relación drogas-crimen. No es relevante tomar el universo de crímenes y constatar que existe una alta proporción de drogadictos. Lo relevante es tomar el universo de drogadictos y constatar que hay una proporción mínima de personas que cometen crímenes. Mas aun, en innumerables casos el nexo causal se invierte: el criminal se droga debido a que habitualmente un crimen cometido bajo los efecto de las drogas constituye un atenuante en lugar de un agravante.

22. Paradójicamente, se suele considerar al drogadicto como un enfermo y, sin embargo, se lo manda a la cárcel. Se dice que hay que protegerlo contra sus propias necedades y, sin embargo, se lo castiga. Existe el error de atribuir una enfermedad a toda conducta incivilizada, como si se tratara de difteria o cáncer. También se suele atribuir al drogadicto la condición de enfermo mental sin tener en cuenta que la patología define la enfermedad como una lesión orgánica y, por tanto, resulta una metáfora peligrosa el extrapolar la noción de enfermedad a la psique, el alma o la mente, allí donde no existen problemas químicos. No somos solo kilos de protoplasma, los estados mentales es lo que nos permite rechazar el determinismo físico y adherir a los propósitos deliberados que, a su vez, hacen posible la distinción entre proposiciones verdaderas y falsas, y, consecuentemente, la argumentación y las ideas autogeneradas que, a su turno, abren la posibilidad de revisar nuestros propios juicios. Se dice, sin embargo, que el drogadicto no es un sujeto libre, como si no hubiera decidido libre y voluntariamente afectar su estructura intelecto-volitiva. Esto último nos recuerda a la persona que asesinó a sus padres y luego, en el juicio, pedía misericordia porque era huérfano.

23. Son muy bienvenidas todas las campañas y acciones que se financien con recursos propios tendientes a la rehabilitación de drogadictos que optan por dejar el vicio, pero no debería utilizarse coactivamente el fruto del trabajo ajeno a través de esa contradicción en términos denominada Estado benefactor (ya que la caridad, la beneficencia y la solidaridad no se realizan por la fuerza) para atender a quienes deliberadamente se han puesto en esa situación.

24. En nuestra propuesta, el trato con menores sería de la misma forma en que hoy se trata el tema de la pornografía, la licencia de conducir y el alcohol. Por las mismas razones no se daría lugar a la publicidad de drogas y en los lugares públicos se castigaría a quienes ponen de manifiesto la imposibilidad de controlarse a si mismos ya sea por haber ingerido tranquilizantes, alcohol, drogas o lo que fuera, del mismo modo que ocurre cuando un vehículo transita sin frenos o , de noche, sin luces.

25. Cualquiera podría actuar como subrogante para defender el derecho de una criatura por nacer, si la madre ingiere drogas que provocan malformaciones habitualmente conocidas como crack babies. Descuento que en esta calificada audiencia se conoce que la microbiología moderna enseña que hay una persona en acto desde el momento de la fecundación del óvulo con toda la carga genética completa y que si bien hay distintos comportamientos posibles de la madre en el período de gestación, hay un juicio prudencial y de decencia que no autoriza a mutilar, malformar y mucho menos aniquilar a la persona por nacer.

26. Nuestro análisis está dirigido a las relaciones entre adultos. Hay infinidad de actividades que son riesgosas como el boxeo y el aladeltismo y hay infinidad de actividades que producen muchas mas muertes que la drogadicción como el alcoholismo, el tabaco y las dietas perversas. En nuestro caso se trata de subrayar que la contracara de la libertad es la responsabilidad individual. No resulta procedente jugar a Dios, o mejor dicho, tener la arrogancia y la soberbia de ser mas que Dios ya que incluso en todas las grandes religiones se acepta que Dios, a través del libre albedrío, permite que el hombre se condene o se salve según sea su respectiva conducta. Por otra parte, como se ha dicho, si le damos mas importancia al alma que al cuerpo, habría que prohibir cosas tales como la lectura de libros dañinos y obras teatrales perjudiciales para la mente.

27. Las causas de la drogadicción siempre radican en un problema de carácter. Suele comenzar con la idea de vencer la timidez de cantar en público, con la idea de combatir el temor frente a una audiencia para hacer uso de la palabra, con la idea de facilitar la socialización, como rebeldía, como curiosidad o para seguir lo que otros hacen. En cualquier caso, es siempre consecuencia de decisiones personales y de una mala administración del propio carácter. Lo que no es admisible es endosar la responsabilidad a factores como la pobreza, puesto que dado que todos provenimos de las cavernas, sería una falta de respeto a nuestros ancestros el sostener semejante tesis, sin perjuicio de constatar que en no pocos círculos de la alta sociedad la drogadicción está generalizada, con la diferencia de que muchas veces se los exceptúa del castigo por los contactos que mantienen con el poder de turno, con los que frecuentemente no cuentan aquellos de menores recursos.

28. Si se deja sin efecto esta llamada guerra contra las drogas, la eliminación del elemento crucial del fruto prohibido, la desaparición de los pushers y la no existencia de la publicidad, constituyen tres factores que cambiarían lo que en la economía convencional se denomina la función de la demanda produciéndose un corrimiento de la curva correspondiente hacia la izquierda. Pero debemos repetir que estas medidas de liberación del mercado de drogas no las propugnamos por razones primordialmente utilitarias sino por motivos morales, es decir, no criminalizar lo que no constituye un crimen. Podemos incluso suponer que simultáneamente a la liberación cambian las estructuras axiológicas de la gente y hay mas personas que deciden drogarse hasta perder el conocimiento o, a los efectos, deciden constiparse hasta morir o no ingerir alimentos nutritivos. Cada uno debe asumir la responsabilidad por lo que hace y, en una sociedad abierta, el aparato de la fuerza que denominamos gobierno debe utilizar la violencia solo a título defensivo, nunca ofensivo. Aunque no es lo que ocurre, admitimos también que la prohibición puede cambiar los valores de las personas reduciendo el consumo de drogas del mismo modo que es posible que hubieran mas cristianos convertidos durante la Inquisición o que se leyera menos sobre la libertad después de la quema de libros por Hitler, pero insistimos en que se trata de un asunto eminentemente ético.

29. Las drogas naturales a que aludimos vienen consumiéndose desde hace 2000 AC, comenzaron los problemas con la prohibición, que, dicho sea al pasar, fueron el resultado de estudios de mercado que realizó la mafia después de que los dejaron sin el negocio del alcohol. Los casos de la liberación de la marihuana en ocho estados en EE.UU. y el caso de la liberación parcial en Holanda no resultan concluyentes puesto que están rodeados de medidas contradictorias como el establecimiento de cuotas y, en este último país, con políticas contraproducentes como el reservar espacios públicos para drogadictos, el ofrecerles jeringas sin cargo etc. Por otra parte, en general, se ha criticado la posible liberación con el argumento que la disminución notable en los incentivos que tendrán lugar allí donde se liberan las drogas hará que los traficantes se trasladen a otros lares, lo cual es absolutamente cierto pero esto hará que se reconsideren las políticas en esos otros lados, del mismo modo que ocurre cuando en unos lugares se combate con mayor eficiencia la delincuencias y los delincuentes tienden a buscar espacios mas propicios para sus fechorías.

30. Sin duda que los intereses creados para que se mantenga el control son muchos y muy fuertes. Imaginemos las remuneraciones de los químicos, las tareas agrícolas, las fábricas de plaguicidas, los transportes, la actividad financiera y bancaria, los expertos en contabilidad y manejo de carteras, los gobernantes, policías, jueces, militares, agentes de organismos de control, los traqueteros, las mulas o camellos, los topos y tantas empresas y emprendimientos vinculados a las drogas horizontal o verticalmente.

31. Aquellos intereses creados se imponen frente a los resultados nefastos que produce la persecución en el mercado de las drogas: el aumento de la drogadicción, la lesión a los derechos de las personas, el costo de la guerra y la corrupción escandalosa. Thomas Sowell afirma que «Las políticas se juzgan por sus resultados, pero las cruzadas son juzgadas por lo bien que los hace sentir a los cruzados».

32. Debe subrayarse que cuando sugerimos no criminalizar lo que no es un crimen y, consecuentemente, liberar el mercado de drogas, no nos limitamos al consumo como se ha hecho en algunos lugares, legislación que parece fabricada por los comerciantes de narcóticos ya que se colocan en el mejor de los mundos: restringen la producción con lo que se les asegura márgenes de ganancias suculentos y se deja expedito el consumo. Milton Friedman, el premio Nobel en Economía y precursor contemporáneo de la liberación de las drogas, escribe que «Las drogas son una tragedia para los adictos. Pero criminalizar su uso convierte la tragedia en un desastre para la sociedad, tanto para los que la usan como para los que no la usan». Quiero concluir este breve resumen con una cita de Thomas Jefferson que reza así: «No podemos renunciar y nunca renunciaremos al derecho a nuestra conciencia. Solo respondemos por ella ante Dios. Los poderes legítimos del gobierno se aplican sólo si hay lesión a otros».

Por Alberto Benegas Lynch